3er Boletín Trimestral 2017 Fundación de exalumnos maristas

1218-familia

Maristas desde Familia
Con la colaboración del Prof. Gino Masini Casillas (Exbecado de la Fundación de Exalumnos Maristas)

Desde pequeño comencé a escuchar acerca de Marcelino Champagnat; me era extraño ver la emoción que tenía mi papá en abril del año 1999; yo tenía apenas 6 años y junto a él observaba como el Papa San Juan Pablo II canonizaba al fundador de los Hermanos Maristas.
El primer acercamiento con la Familia Marista empezó desde casa; mi tío abuelo F.M.S. Javier Ibarra Araiza fue quien a través de su ejemplo me hizo ir entendiendo los valores de la educación marista. Recuerdo como yo me paseaba por la casa y observaba extrañado como mi tío, que estaba de visita, cargaba con una gran computadora, la cual llamaba poderosamente mi atención; él al ver mi interés, me llamó y me dijo: “¿Te gustaría aprender a utilizar la computadora?” A lo cual respondí con una entusiasmada afirmación. La paciencia y la forma de explicar eran muy especiales; no me sentía una carga, me sentía como un amigo que recibe la información y el trato de familia.
Desde ese momento y sumado al observar los pasos de mi hermana al ingresar al Colegio Cervantes Costa Rica; me entusiasmé y me hice una promesa…. Algún día, tú llegarás y estudiarás en esa escuela. Recuerdo acompañar a mi hermana al famoso EDEPREM, en donde mi afición por los deportes me hacía sentir como un pez en el agua, me fascinaba ver la convivencia entre los compañeros, los maestros y alumnos, con lo cual seguía firme mi intención de en el momento debido ingresar y cursar mi preparatoria en el Colegio Cervantes.
Llegó entonces el año 2009; la emoción y los nervios estaban al máximo, por fin podría cumplir el sueño de ingresar a dicha Preparatoria; desde el primer día todo supero las expectativas. Estar en el salón que quería, y comenzar el camino que me haría cruzarme con los que puedo llamar mis mejores amigos, así como algunos de los mejores maestros (no solo educadores) que me habría de encontrar a lo largo del camino de mi educación.
Experiencias únicas y que me hicieron ser lo que ahora soy fueron detonadas gracias a las oportunidades que el Cervantes Costa Rica ofrecía para cada uno de los alumnos; entre ellas Misiones a la Misión Bawinokachi en la Sierra Tarahumara en donde el espíritu de servicio y la cercanía con Dios es palpable para todos aquellos que se animan a vivir la experiencia.
Involucrarse en la organización de Edeprem, evento que forja el carácter, práctica inigualable de liderazgo y donde se conocen las fortalezas y las formas de superar las debilidades de cada uno de quienes participan en uno de los eventos deportivos más importantes en el país.
Dificultades económicas como las pasan cientos de alumnos complicaba mi estadía en el colegio, más gracias al gran esfuerzo que siempre realizaron mis papás nada me faltaba, sin embargo, mientras cursaba el tercer año, llegó una ayuda muy especial. En el año de 2012 el entonces director H. Manuel Franco “Chiquilín” me invitó a formar parte de una nueva propuesta en la cual la recién instaurada FUNDACION DE EX ALUMNOS MARISTAS A.C. buscaba becar a algunos alumnos por desempeño sobresaliente de forma que pudieran concluir los estudios dentro de la preparatoria; apoyando de esa manera la economía familiar y en algunos casos evitando la deserción o cambio de escuela. Gracias a Dios y a la intervención de Nuestra Buena Madre fui seleccionado para formar parte de la primera generación de becados de la fundación.
El apoyo por parte de la FUNDACION DE EX ALUMNOS MARISTAS fue esencial para que varios estudiantes del Colegio Cervantes Costa Rica concluyéramos nuestro Bachillerato, pero eso no concluyó ahí; el proyecto fue creciendo logrando becar alumnos de distintas instituciones y colegios Maristas en todos los niveles educativos.
Observe que ninguno de los que contamos con el apoyo de la Fundación podíamos ocultar nuestra felicidad por mantener la ilusión de continuar nuestros estudios en una escuela de tan distinguido nivel educativo; en donde gracias al apoyo tanto de nuestros padres como de la FUNDACION DE EX ALUMNOS MARISTAS lográbamos seguir desarrollándonos intelectual, psicológica, afectiva, deportiva y espiritualmente.
Para muchos dicho apoyo significo un incremento en la exigencia propia del aprovechamiento escolar; ya que al ser elegido o tener la oportunidad de obtener una beca implica compromiso, dedicación y dar el 100% en todo lo que se realice, pero también implica un gran orgullo; pero sobre todo para muchos de nosotros significó poder continuar con el sueño de estudiar y ser parte de la Familia Marista.
No puedo ocultar mi emoción al observar algunos videos de la fundación donde veo aquella misma ilusión que yo sentía en los ojos y en la sonrisa de niños y jóvenes que a lo largo de estos años han recibido el apoyo de la FUNDACION DE EX ALUMNOS MARISTAS.
Posterior a concluir mis estudios en la Preparatoria puedo decir que, mi sentido de pertenencia evitó que me despegara de la Institución; no podía evitar sentir atracción hacia el servicio en la organización de Misiones en la Sierra Tarahumara; así como el apoyo a las próximas generaciones en la preparación de EDEPREM. En esos lapsos varios alumnos comenzaron a pedir mi apoyo con algunas de las temáticas vistas en algunas clases, a las cuales respondí afirmativamente, hasta que de pronto surgió la oportunidad de impartir los cursos de preparación de exámenes extraordinarios para las materias de Matemáticas y Química.
Pasó el tiempo y fui invitado por Jorge Ayala a participar en el inicio de un proyecto innovador denominado Desarrollo Comunitario, así que de dicha forma regresé de manera formal a la que nunca había dejado de ser mi segunda casa. Por coincidencias del destino fui invitado a la suplencia de la clase de Matemáticas III, a la cual respondí con mi interés y siempre intentando dar lo mejor de mí imitando a aquellos maestros de los cuales tanto y tanto aprendí.
Poner en práctica los valores que San Marcelino siempre mencionaba y nunca olvidar la frase: “Para educar un niño hay que amarlo” me hizo sentir pleno realizando la actividad docente, pero sobretodo compartiendo vida con aquellos que ahora eran mis alumnos. Ahora surge la oportunidad de continuar como maestro titular, lo que supone una gran responsabilidad, pero donde buscaré poner en práctica todo eso que los ahora colegas me demostraron a lo largo de los años.
Hice del Colegio Cervantes Costa Rica mi casa, y de las personas con las que compartí (alumnos, maestros y personal) mi familia. Matétera Bá (Gracias en Rarámuri) a la Familia Marista y en especial a la FUNDACION DE EX ALUMNOS MARISTAS quienes hicieron de este sueño realidad.

Ver el boletín completo AQUÍ

Comentarios: No hay respuestas

Participar: Deje su comentario